A pocos meses de someterse a una cirugía, comparte su historia durante el arranque del Mes Rosa y pide a las mujeres mantenerse en vigilancia constante.
“Cuando me dicen cáncer, para mí lo principal que se me vino a la mente fue muerte”, así recuerda Mayra Elizabeth Guerrero Maya el momento en que recibió la noticia que cambió su vida. Sin embargo, aquel temor inicial no la detuvo. Con el respaldo de su familia y el acompañamiento de un equipo médico, decidió enfrentar el proceso y convertir su experiencia en un mensaje de prevención para otras mujeres.
Durante el arranque del Mes Rosa, dedicado a la concientización y lucha contra el cáncer de mama, Mayra compartió su testimonio y explicó que su diagnóstico llegó después de realizarse un estudio que inicialmente tenía previsto para agosto, pero que decidió adelantar a febrero.
“Algo me decía que me lo hiciera”, relató.
Los estudios permitieron detectar el problema y, posteriormente, se realizó una biopsia. Cuatro días después recibió los resultados: se trataba de un cáncer de tipo luminal, detectado en una etapa temprana.
A partir de ese momento comenzó un proceso médico que, de acuerdo con su testimonio, avanzó rápidamente. En aproximadamente dos semanas fue valorada por los especialistas que actualmente llevan su tratamiento, entre ellos oncología, radiooncología, radiología e imagenología y endocrinología.
Tres meses después de su cirugía, Mayra asegura que su evolución ha sido favorable y agradece haber contado desde el primer momento con el respaldo de sus seres queridos.
“Lo principal para mí fue el apoyo de mi familia, de toda mi familia y de muchas personas que me quieren”, expresó.
Sus hijos, esposo, hermanos, padres y amistades, dijo, fueron fundamentales para evitar que se derrumbara emocionalmente durante el proceso.
“Es muy raro que yo tenga en la mente y diga: a mí me dio cáncer. No lo pienso porque ellos han sido el apoyo más fundamental que yo he tenido en mi vida”, compartió.
Pero más allá de contar su propia experiencia, Mayra quiere que su historia sirva para que otras mujeres no esperen a tener síntomas o a que sea demasiado tarde para acudir a revisión.
Su llamado es directo: “No lo dejen para mañana”.
Pidió a las mujeres mantenerse atentas a cualquier cambio en su cuerpo, acudir periódicamente a sus revisiones médicas y realizarse los estudios correspondientes, entre ellos la mastografía, además de los controles ginecológicos.
“Hay que estar todos los días tocando, para detectar si hay alguna bolita, algo que sintamos que no está en nuestro cuerpo”, señaló.
Para Mayra, la detección oportuna puede marcar una diferencia fundamental. Su propio caso es muestra de ello: decidió adelantar su estudio y fue entonces cuando descubrió el cáncer en una etapa temprana.
Hoy, mientras continúa con su seguimiento médico, comparte su experiencia desde una perspectiva distinta a la del día en que escuchó por primera vez la palabra cáncer.
Ya no habla de muerte, sino de prevención, acompañamiento y esperanza.
“Dios me mandó esta misión. Nunca me he quejado de ello, nunca se lo he reprochado a Dios, porque me tocó a mí”, afirmó.
En este Mes Rosa, su historia se suma a los llamados para que las mujeres no pospongan sus revisiones y conviertan la prevención en un hábito durante todo el año, no solamente durante octubre.
