La caída de hasta un 20 por ciento en el precio del camarón ha complicado el panorama económico para las despicadoras de la región sur de Tamaulipas, quienes esperaban una mejor temporada con el regreso de las embarcaciones pesqueras.
Aureliana Núñez, representante del gremio, explicó que el kilo de camarón, que anteriormente se comercializaba entre 200 y 220 pesos, actualmente se compra entre 150 y 180 pesos, situación que reduce los ingresos de quienes dependen de esta actividad.
Señaló que la presencia de camarón importado y de granja también influye en el comportamiento de los precios, mientras que la disminución en la actividad de los barcos repercute directamente en el trabajo de las mujeres dedicadas al despique.

“Si ellos no están bien, nosotros no estamos bien tampoco”, expresó, al señalar que las condiciones económicas de los pescadores tienen un impacto directo en las familias que dependen del procesamiento del producto.
Núñez destacó que alrededor de 2 mil 500 despicadoras, además de sus familias, dependen de esta actividad, por lo que consideró necesario que se reactive plenamente el sector pesquero y mejoren las condiciones para los productores, incluidos los apoyos al diésel.
Agregó que el gremio ha recibido equipos de trabajo y apoyo alimentario por parte del gobierno; sin embargo, también solicitó que se revise el apoyo anual que reciben las trabajadoras.