La carne proveniente de animales que presentan lesiones o nódulos sospechosos de tuberculosis es decomisada en el rastro y no llega a las carnicerías ni a los supermercados, aseguró Nicolás Berumen Ávalos, delegado de la COPRIS en Tampico y Ciudad Madero.
Explicó que durante la inspección sanitaria de los animales, los médicos veterinarios realizan una revisión de las piezas y, cuando detectan algún nódulo o lesión que pudiera representar un riesgo, se toman muestras que son enviadas a un laboratorio para determinar mediante estudios patológicos si realmente existe la enfermedad.
Berumen Ávalos señaló que los animales sospechosos son identificados directamente en el rastro y, en caso de confirmarse alguna irregularidad, la carne es destruida, por lo que descartó que producto contaminado sea comercializado entre la población.
“Debe estar la población tranquila en que no hay carne en ninguna carnicería o supermercado con tuberculosis”, afirmó.
El funcionario explicó que la tuberculosis puede presentar lesiones similares a las de otras enfermedades, por lo que la sola apariencia de los nódulos no permite confirmar que un animal esté infectado.
Detalló que existen diversas enfermedades que pueden presentar características semejantes, entre ellas la paratuberculosis, por lo que corresponde al laboratorio establecer el diagnóstico definitivo.
Asimismo, indicó que la COPRIS realiza verificaciones sanitarias en los rastros para garantizar que se cumpla con la normatividad correspondiente, mientras que los establecimientos mantienen sus propios mecanismos de reporte ante la detección de animales sospechosos.
