A tres años del derrumbe ocurrido en la parroquia de la Santa Cruz, familiares y personas cercanas a las víctimas regresaron al lugar para recordar a quienes perdieron la vida aquella tarde y elevar oraciones por su eterno descanso.
Octavia Cerecedo Hernández, integrante de un grupo de danzantes y cercana a la familia de una de las víctimas, recordó con tristeza a Marta Elizabeth Malvada Pérez, quien se encontraba en la parroquia al momento de la tragedia.
Relató que Marta era una mujer muy entregada a su familia y a la comunidad, además de mantener una estrecha relación con la iglesia. Incluso, recordó que cuando era invitada a bautizos, bodas o quinceañeras, acostumbraba acudir primero a la misa antes de participar en la celebración.

“Lo principal para mí era primero ir a la misa”, recordó Octavia al hablar de la devoción de su comadre.
Marta había acudido a la parroquia con motivo de un bautizo, sin imaginar que quedaría atrapada entre los escombros tras el colapso de la estructura.
Octavia recordó que, al enterarse de la tragedia, acudió al lugar con la intención de ayudar en las labores de apoyo. Debido a que no le permitían ingresar, comenzó a colaborar con la recepción y distribución de víveres y medicamentos que llegaban para las personas afectadas y quienes participaban en las labores de rescate.
Fue hasta alrededor de las 11 de la noche cuando recibió la noticia que confirmó uno de sus mayores temores: Marta se encontraba entre los escombros y había fallecido.
