Por Lidia Rita Bonilla
En el Día Mundial de la Salud Sexual, especialistas advierten que la región enfrenta un preocupante retroceso en derechos, prevención de infecciones de transmisión sexual, autonomía corporal y protección de niñas y adolescentes frente a nuevas formas de violencia impulsadas por la inteligencia artificial.
La salud sexual en América Latina atraviesa una etapa de fuertes contrastes: mientras existen herramientas médicas y educativas para prevenir embarazos, infecciones de transmisión sexual y violencia, diversos indicadores muestran que esas soluciones todavía no llegan de manera suficiente a quienes más las necesitan.
En el marco del Día Mundial de la Salud Sexual, que se conmemora este 4 de septiembre, organizaciones especializadas y profesionales de la sexología colocaron sobre la mesa una serie de datos que, en conjunto, dibujan un escenario de retrocesos epidemiológicos, desigualdad, falta de autonomía corporal y nuevas amenazas digitales.
Uno de los principales focos rojos es el embarazo adolescente. De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), América Latina y el Caribe mantiene una tasa de 50.6 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años, la segunda más elevada del mundo después del África subsahariana.
Cada año, más de 1.6 millones de adolescentes dan a luz en la región. El impacto no es solamente sanitario: el embarazo y la maternidad temprana están asociados con mayores dificultades para continuar los estudios y acceder posteriormente a empleos formales. El costo económico estimado para 15 países asciende a 15,300 millones de dólares anuales.
El problema adquiere una dimensión todavía más preocupante entre las menores de 15 años, donde América Latina y el Caribe constituye la única región del mundo que mantiene una tendencia ascendente.
El derecho a decidir sobre el propio cuerpo sigue sin estar garantizado
La crisis también tiene una dimensión de derechos humanos.
El UNFPA ha documentado que aproximadamente una de cada cuatro mujeres en los países analizados no puede negarse a mantener relaciones sexuales con su pareja. Además, en más de 40% de los países estudiados la autonomía reproductiva no está mejorando o incluso presenta retrocesos.
La autonomía corporal no es un concepto abstracto. Significa poder decidir sobre las relaciones sexuales, la anticoncepción y la atención médica.
Cuando una mujer no puede decidir sobre su propio cuerpo, la salud sexual deja de ser un asunto exclusivamente médico y se convierte en una cuestión de poder, desigualdad y violencia.
VIH: América Latina va en sentido contrario al Caribe
Otro indicador que preocupa es el VIH.
Según el ONUSIDA, las nuevas infecciones por VIH en América Latina aumentaron 25% entre 2010 y 2025, mientras que en el Caribe disminuyeron 30% durante el mismo periodo. En 2025 se registraron aproximadamente 153 mil nuevas infecciones en América Latina y el Caribe.
El contraste resulta especialmente relevante porque demuestra que las tendencias epidemiológicas no son inevitables: las políticas públicas, la prevención, el diagnóstico oportuno, el acceso a tratamiento y la inversión pueden modificar el comportamiento de una epidemia.
ONUSIDA advierte además sobre la necesidad de fortalecer la prevención combinada, ampliar el acceso a la PrEP, mejorar las pruebas diagnósticas y garantizar la continuidad del tratamiento antirretroviral.
Sífilis: una infección prevenible y curable que sigue creciendo
La sífilis representa otra paradoja sanitaria.
La Organización Panamericana de la Salud estima que durante 2024 se produjeron 4.2 millones de nuevos casos de sífilis en las Américas, 500 mil más que en 2022, equivalente a un incremento de 15%.
Cerca de 90% de esos casos se concentraron en América Latina y el Caribe.
La situación es especialmente delicada durante el embarazo por el riesgo de transmisión al bebé.
La paradoja es evidente: se trata de una infección que puede detectarse mediante una prueba y tratarse eficazmente con penicilina, pero que continúa provocando miles de casos congénitos.
La OPS ha insistido en reforzar la atención prenatal, garantizar las pruebas para las mujeres embarazadas y asegurar el tratamiento oportuno.
La gonorrea enfrenta una amenaza silenciosa: la resistencia a los antibióticos
A los problemas tradicionales se suma una amenaza menos visible: la resistencia antimicrobiana.
La vigilancia regional ha identificado una creciente preocupación por la resistencia de Neisseria gonorrhoeae a los antibióticos utilizados para combatir la infección. Sin embargo, solamente 36% de los países de las Américas realiza vigilancia sistemática de esta resistencia para orientar sus decisiones terapéuticas.
Esto significa que una infección que durante décadas pudo tratarse eficazmente puede convertirse progresivamente en un problema más complejo si las bacterias continúan desarrollando resistencia y los sistemas sanitarios no cuentan con vigilancia suficiente.
Inteligencia artificial: una nueva frontera de la violencia sexual contra la niñez
Pero quizá uno de los fenómenos más perturbadores es el crecimiento de la violencia sexual digital generada mediante inteligencia artificial.
La Internet Watch Foundation identificó durante 2025 8,029 imágenes y videos de abuso sexual infantil generados mediante IA.
El dato más alarmante está en los videos: fueron identificados 3,443, frente a apenas 13 en 2024, lo que representa un incremento de más de 260 veces. Además, 97% de las imágenes generadas por IA representaban a niñas.
La tecnología está reduciendo las barreras técnicas para producir material sexualizado y abusivo a gran escala. Y existe un elemento particularmente grave: parte de ese contenido puede utilizar imágenes reales de menores para crear material manipulado, aumentando el riesgo de revictimización.
La violencia sexual, por tanto, ya no ocurre únicamente en espacios físicos. También puede construirse, multiplicarse y distribuirse digitalmente.
Justicia sexual, el debate que llegará a México
En este contexto, la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (FEMESS) y la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual (FLASSES) anunciaron la realización de CLASES 2026, XXIII Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual, que tendrá lugar en la Ciudad de México del 28 al 30 de octubre de 2026.
El encuentro llevará como lema “La justicia sexual”, un concepto que adquiere especial relevancia frente a los indicadores actuales.
Porque hablar de salud sexual no significa únicamente hablar de enfermedades o de métodos anticonceptivos.
Significa hablar de derecho a decidir, consentimiento, educación, prevención, acceso a servicios médicos, igualdad, protección de niñas y adolescentes y seguridad en los espacios digitales.
Los datos disponibles muestran una contradicción que las autoridades sanitarias y educativas ya no pueden ignorar: la región dispone de herramientas para prevenir buena parte de estos problemas, pero continúa fallando en garantizar que esas herramientas lleguen de manera efectiva a toda la población.
El desafío, por tanto, no es solamente médico.
Es social, educativo, tecnológico, presupuestal y, sobre todo, de derechos humanos.
Y en el Día Mundial de la Salud Sexual, la pregunta de fondo no debería ser únicamente cuánto hemos avanzado, sino cuántas personas siguen sin tener la posibilidad real de decidir sobre su propio cuerpo y vivir una sexualidad libre de violencia, discriminación y riesgos prevenibles.
Fuentes principales
UNFPA, ONUSIDA, OPS/OMS e Internet Watch Foundation. Los datos fueron contrastados con fuentes institucionales disponibles al 4 de septiembre de 2026.
