En las aulas de nivel medio y medio superior, el consumo de vapeadores y tabaco entre menores de edad ha dejado de ser una conducta marginal para convertirse en una práctica visible y, en algunos casos, normalizada.
Ante este panorama, la autoridad educativa municipal ha optado por una estrategia preventiva centrada en la concientización, mientras mantiene en pausa medidas más intrusivas como la denominada “Operación Mochila”.
El director de Educación en Altamira, Mario Ortiz Sánchez, reconoció que el problema requiere una respuesta integral. “Coincidimos en la necesidad de evitar el uso de vapeadores y el consumo de tabaco en alumnos menores de edad.
Es un tema primordial”, afirmó, al respaldar iniciativas que buscan restringir estas prácticas desde el ámbito legal y educativo.
Desde el inicio del ciclo escolar, se han desarrollado campañas informativas dirigidas a estudiantes de secundaria y niveles superiores para advertir sobre los riesgos asociados al consumo de estos productos.
Las acciones incluyen pláticas, distribución de material informativo y acercamiento directo con los alumnos. El objetivo, precisó el funcionario, es influir en la toma de decisiones de los jóvenes.
