La imagen del departamento severamente dañado por la explosión registrada en el fraccionamiento Olivos 2 ha generado controversia y debate entre especialistas en construcción, al evidenciar posibles deficiencias estructurales.
El ingeniero de obra y experto en el tema, José Tomás Medrano, explicó que el colapso parcial del inmueble, provocado por el violento flamazo, dejó al descubierto la aparente ausencia de refuerzos como varillas, castillos o elementos estructurales en una de las paredes afectadas.
Detalló que estos módulos habitacionales, que dejaron de construirse hace varios años, corresponden a un modelo conocido como “tipo bóveda”, utilizado en desarrollos de interés social por su diseño económico y rapidez de edificación.
Sin embargo, señaló que uno de los principales problemas asociados a este tipo de viviendas es la modificación estructural por parte de propietarios o arrendatarios, ya que cualquier alteración puede comprometer la estabilidad del inmueble.
“En estos departamentos la regla principal es no realizar adecuaciones. Cuando se retiran muros o se abren espacios, se eliminan elementos que funcionan como soportes y refuerzos, generando riesgos importantes para los ocupantes”, explicó.
El especialista añadió que este escenario es recurrente en diversos fraccionamientos del sur de Tamaulipas, donde con el paso del tiempo se detectan huecos o modificaciones en zonas que originalmente estaban diseñadas como muros de carga.
Ante lo ocurrido, integrantes de colegios y especialistas en arquitectura e ingeniería civil de la región realizarán análisis estructurales para determinar las condiciones del módulo afectado y evaluar si es viable su rehabilitación o si se deben tomar otras medidas.
Las conclusiones técnicas permitirán definir las acciones a seguir en el inmueble siniestrado en Altamira, así como reforzar recomendaciones preventivas para propietarios de viviendas similares en la zona.
