La falta de presencia policiaca en amplios sectores de la zona sur de Altamira mantiene en alerta a cientos de familias que habitan al menos 42 colonias, principalmente en el área de Miramar, Nuevo Madero y Santa Elena, donde los habitantes aseguran sentirse desprotegidos ante el aumento de robos y la ausencia de rondines de seguridad.
Margarito Ramiro Gómez, representante del sector Serapio Venegas, señaló que desde la desaparición de la policía municipal, los módulos de vigilancia quedaron abandonados, situación que ha dejado sin puntos fijos de resguardo a la Guardia Estatal, la cual actualmente no cuenta con espacios para realizar guardias permanentes.
“Antes, cuando existía la policía municipal, los elementos acudían a los módulos y había presencia constante. Hoy no hay dónde se instalen y eso se refleja en la falta de vigilancia”, expresó.
De acuerdo con los vecinos, los robos continúan en el sector, sin embargo, muchos casos no se denuncian debido a la desconfianza de la ciudadanía hacia los procesos de denuncia, lo que genera un riesgo mayor: que la frustración lleve a las personas a intentar hacer justicia por su propia mano.
“No vamos a permitir que se metan a nuestras casas. En las madrugadas son los perros los que nos alertan cuando alguien anda acechando las viviendas”, relatan habitantes, quienes reconocen que solo cuentan con un velador para una extensa zona habitacional.

Ante este panorama, los colonos hacen un llamado urgente a las autoridades para que se reactiven los módulos de seguridad y regresen los rondines policiacos, principalmente en el tramo que comprende desde la colonia San Arnoldo hasta Albañiles y el sector PPQ, con el fin de recuperar la confianza ciudadana y prevenir hechos que puedan escalar a situaciones de mayor violencia.
Los habitantes coinciden en que la seguridad no debe limitarse a operativos esporádicos, sino a una presencia constante, cercana y humana que garantice la tranquilidad de las familias y el derecho de todas y todos a vivir en paz.
