“Lo único que pedimos es que el crimen contra mi hija no quede en el olvido”. Con esas palabras, Elizabeth Roses Ramírez, madre de Karla Roses, alzó nuevamente la voz para exigir justicia, a un año del feminicidio que arrebató la vida de su hija adolescente en Altamira.
Este lunes, acompañada por familiares, amigas y colectivos feministas, participó en una protesta pacífica frente a la Ciudad Judicial de Altamira, donde denunciaron la reiterada postergación de audiencias en el juicio contra el presunto responsable, exnovio de la joven, quien continúa vinculado a proceso pero aún sin sentencia.
“La audiencia clave ha sido pospuesta durante tres meses consecutivos. No hemos logrado que se aplique la pena máxima, ni siquiera se ha avanzado con firmeza”, lamentó la madre.
Con pancartas, consignas, flores y la imagen de Karla, las manifestantes exigieron a las autoridades judiciales celeridad, sensibilidad y compromiso, pidiendo que el caso no se prolongue más y que el crimen no quede impune.

Además de la protesta, el pasado viernes se realizó una caminata de memoria y exigencia de justicia, que partió desde el que fuera el hogar de Karla hasta la brecha donde su cuerpo fue localizado sin vida. La movilización se convirtió en un acto de amor, dignidad y lucha.
Los retrasos en el proceso —según denunció la familia— comenzaron desde julio, cuando la audiencia prevista fue suspendida y reprogramada en varias ocasiones sin explicación clara, generando incertidumbre y dolor acumulado.
La comunidad altamirense, junto con colectivos feministas, se comprometió a mantener la presión social y el acompañamiento a la familia, exigiendo que el feminicidio de Karla no se convierta en una estadística más ni quede atrapado en la lentitud del sistema.
