David Ed Castellanos Terán
@dect1608
Es muy común que los gobernadores de este bello y mágico estado prefieran administrar el poder y territorio de sus 43 municipios desde la comodidad del aire acondicionado en la capital, síííí, resguardados tras las paredes de la Casa de Gobierno o en el mismo despacho gubernamental entre guaruras, soplanucas, modernos arlequines y boletines manieristas. Dicho de manera más burda y atrevida: El aislamiento cobarde.
Claro, salir a los municipios, pararse en la frontera norte o mirar de frente a los alcaldes solía ser un lujo reservado para las campañas. Experimentar un momento así en pleno ejercicio gubernamental ya era otra historia. La distancia era la mejor aliada para evitar responder por los platos rotos, y más, tratándose de que no todos los alcaldes son de tu mismo color y grupo político, como sucedía en los tiempos del buen PRI.
Por eso, la jugada que acaba de cantar el gobernador Américo Villarreal Anaya abre un debate interesante para el análisis. Iniciar este jueves 3 de septiembre un maratón político para acompañar a los 43 alcaldes en sus segundos informes de gobierno es la gira más ambiciosa —y riesgosa— que se le recuerde a un mandatario estatal en la política moderna local.
Rompe por completo la inercia de varias administraciones. Américo arrancará “la caminata” en la frontera norte: al mediodía con Laura Verónica Peña Martínez en Nueva Ciudad Guerrero y por la tarde con Carmen Lilia Canturosas Villarreal en Nuevo Laredo. La dosis promete repetirse a razón de dos informes diarios hasta que termine septiembre.
Villarreal Anaya se mete en la boca del lobo por decisión propia. Dice el gobernador que en los municipios es «donde aterrizan los proyectos estratégicos» y que su administración es el «mejor aliado» de los ediles. En definitiva, se lee impecable en el papel, pero en la calle la realidad cobra facturas sin descuento, y aquí está lo arriesgado.
Hay regiones de Tamaulipas que no están para caravanas de aplaudidores ni diplomacia de simulación. Américo jugará con fuego al asumir su rol de contacto directo; además, se someterá a un desgaste natural, porque aunque son días de fiesta política, la oposición estará esperando que este mes sea inestable para el mandatario; seguro habrá ciudades donde el pueblo no quiera un turista con el escudo de armas, sino un jerarca que responda por los pendientes de seguridad, infraestructura y marginación.
Acompañar al alcalde no es solo tomarse la foto para la portada del día siguiente; es validar lo que ahí se diga o pagar el costo político del engaño ajeno. Américo Villarreal optó por la partida grande; va por todas las canicas. Ya veremos si su gente le aguanta el paso, si él aguanta el murmullo de los porristas de la oposición… ya veremos, pero una cosa sí es segura. Ese es el gobernador que quieren ver los tamaulipecos, el que se arriesga y no se raja.
En la intimidad… Hablando de cosas que sí dejan huella y no solo polvo en el camino, en los pasillos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) parece que por fin entendieron para qué sirve una casa de estudios.
Bajo la gestión del rector Dámaso Anaya Alvarado, la UAT registra un brinco histórico en su producción científica y divulgación académica, sumando este año más de 80 libros editados. La Dra. Evelia Reséndiz Balderas, desde la Secretaría de Investigación y Posgrado, soltó los números sin anestesia: de un raquítico 2024 con penas 21 publicaciones, la producción escaló a 43 en 2025 y hoy rompe el récord con 81 obras especializadas —entre coediciones y Sello UAT— accesibles a cualquiera en su plataforma digital.
Súmele 13 revistas académicas, de las cuales cinco ya cuentan con el sello de calidad y certificación de la SECIHTI. Menos grilla universitaria y más tinta con rigor científico; esa es la única fórmula para que la educación pública en Tamaulipas deje de ser botín y vuelva a ser trinchera del pensamiento.
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