El desarrollo del proyecto de Woodside en aguas ultraprofundas del Golfo de México representa una oportunidad estratégica para México y, particularmente, para el sur de Tamaulipas, al tratarse de uno de los primeros proyectos de este tipo con potencial para incorporarse de manera significativa a la producción nacional de hidrocarburos.
Walter Julián Ángel Jiménez, secretario de Desarrollo Energético de Tamaulipas, destacó que el proyecto podría aportar poco más del 8 por ciento de la producción nacional, con una estimación cercana a los 109 mil barriles diarios una vez que alcance su etapa productiva.
Explicó que actualmente el proyecto no produce hidrocarburos, ya que se encuentra en una etapa de preparación y delimitación. Los primeros barriles están proyectados para 2028.
El funcionario señaló que la inversión global de Woodside supera los 10 mil 800 millones de dólares, de la cual entre 10 y 15 por ciento podría tener una derrama directa en la región mediante la contratación de proveedores, equipos especializados, servicios logísticos, hospedaje y otras actividades vinculadas con la cadena energética.
En este contexto, Altamira podría convertirse en uno de los principales puntos de beneficio para el proyecto, debido a que empresas vinculadas a Woodside ya comenzaron a establecerse en el puerto y a buscar proveedores locales.
