Esta mañana, Gabriela, acompañada de familiares, realizó una protesta pacífica en las instalaciones de la Ciudad de Justicia del municipio de Altamira, donde labora la jueza de lo Familiar Roxana Ibana Canul, para exigir la devolución de su hija, quien —según afirma— le fue retirada de manera violenta el pasado viernes.
De acuerdo con Gabriela, fue el padre de la menor, Alejandro “A”, quien acudió acompañado de elementos de la Guardia Estatal, un actuario y abogados para sustraer a la niña. La madre asegura que en ese momento fue violentada.
“Quiero a mi hija de vuelta. Fue una atrocidad, inhumano, un juicio oscuro e ilícito. La forma de actuar fue brutal”, expresó Gabriela visiblemente afectada, solicitando el respaldo de la FENNAM, el DIF y demás instituciones de protección a la infancia.
Gabriela indicó que existe un juicio vigente en el Séptimo Juzgado de lo Familiar, en el que se le concedió la guarda y custodia legal de la menor, ya que desde el pasado 6 de septiembre, el padre no cuenta con derecho de convivencia por inasistencias reiteradas.
Añadió que se cumplieron los protocolos solicitados por la jueza, como evaluaciones psicológicas, a las que ella asistió puntualmente, mientras que el padre no se presentó, lo que derivó en la negativa de convivencia por parte del juzgado.
Además, señaló que el DIF Madero y DIF Tampico no estaban enterados del procedimiento que permitió la sustracción de la menor y aseguró que desconoce el proceso judicial mediante el cual el padre habría intentado modificar la custodia.
“Esta lucha es por mi niña, a quien salvé de un entorno inseguro. No he tenido ningún contacto con ella desde ese día”, concluyó.
Gabriela hizo un llamado urgente a las autoridades judiciales y a los organismos de protección infantil para que se revise el caso con apego a derecho y se respete el bienestar de la menor.
